La empresa aeroespacial fundada por el ingeniero argentino Ignacio Belieres Montero inauguró nuevas instalaciones en Zonamerica. Incorporó un sistema de ensayos de vibración de 300 kilonewtons y presentó el Chimera GEO 2, un vehículo de transferencia orbital de 780 kilos.
Uruguay busca ganar espacio en una industria que durante décadas estuvo reservada a grandes gobiernos y corporaciones. La empresa estadounidense Epic Aerospace, fundada por el ingeniero argentino Ignacio Belieres Montero, amplió su inversión en el país con nuevas instalaciones en Zonamerica, desde donde fabrica, ensambla y prueba vehículos de transferencia orbital destinados al mercado internacional.
La expansión incorpora infraestructura especializada que permite realizar en Uruguay procesos de manufactura, integración y validación de hardware espacial de alta complejidad. Entre las nuevas capacidades se destaca un sistema de ensayos de vibración de 300 kilonewtons, capaz de someter a prueba dispositivos satelitales de hasta 2.500 kilos.
La infraestructura posiciona a Uruguay en un segmento de la cadena espacial que requiere equipamiento, conocimiento técnico y personal especializado. Según se informó durante la inauguración, las capacidades instaladas son comparables con las disponibles en agencias espaciales de países de la región como Brasil y Argentina.
La incorporación del equipamiento contó con el respaldo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), a través del Fideicomiso Orestes Fiandra. La inauguración se realizó el 27 de agosto y contó con la presencia del presidente de la República, Yamandú Orsi; la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona; autoridades de ANII, Uruguay XXI y Zonamerica, además de representantes del sector tecnológico.
Un remolcador para llegar a la órbita final
Durante la actividad también fue presentado el Chimera GEO 2, un vehículo de transferencia orbital de 780 kilos diseñado para transportar cargas hasta la órbita geoestacionaria.
El concepto detrás de estos vehículos busca resolver uno de los problemas que enfrenta la nueva generación de satélites: mientras los cohetes son cada vez más grandes y eficientes, muchos de los satélites que se lanzan al espacio son pequeños y no cuentan con motores o combustible suficientes para alcanzar por sus propios medios la órbita en la que deben operar.
Epic Aerospace plantea una solución similar a un servicio de transporte de «última milla». Los satélites pueden viajar agrupados en un cohete y, una vez liberados, un vehículo de transferencia orbital se encarga de llevarlos hasta su destino específico.
La compañía comenzó a desarrollar esta actividad con el lanzamiento del Chimera Leo 1, un remolcador destinado al transporte de nanosatélites. El modelo de negocio apunta a reducir los costos de acceso al espacio y facilitar que empresas y países que no cuentan con grandes programas espaciales puedan desarrollar y operar sus propias misiones.
Según la empresa, el Chimera GEO 2 permitirá desarrollar desde Uruguay capacidades de transporte espacial que actualmente no existen en América Latina y reducir los costos asociados a determinadas misiones.
De los gobiernos a las empresas privadas
La transformación que atraviesa la industria espacial tiene similitudes con la revolución que experimentó la informática, según explicó en una entrevista Luca Estebenet, líder de operaciones de Epic Aerospace.
Durante décadas, sostuvo, el desarrollo espacial estuvo dominado por programas estatales, con altos costos y fuertes barreras de entrada. La aparición de empresas privadas y la búsqueda de economías de escala comenzaron a modificar ese escenario.
El punto de inflexión estuvo marcado por el desarrollo de nuevas compañías privadas de lanzamiento, entre ellas SpaceX, fundada por Elon Musk. La reducción de los costos de lanzamiento abrió oportunidades para una nueva generación de empresas dedicadas a satélites, cohetes, transporte orbital y otros servicios asociados a la actividad espacial.
En ese nuevo ecosistema surgieron compañías como Rocket Lab, Relativity Space, Firefly y Planet, entre otras, que buscan desarrollar distintos eslabones de una industria que comienza a incorporar modelos comerciales alejados de los tradicionales programas gubernamentales.
Los nanosatélites son una de las expresiones de ese cambio. Sus aplicaciones abarcan la observación de la Tierra, meteorología, comunicaciones, navegación, actividad marítima y utilización de sensores, entre otras áreas.
Su menor costo también permite que empresas y Estados con presupuestos más reducidos puedan acceder a capacidades que históricamente estaban reservadas a grandes potencias.
Uruguay como plataforma regional
Para Epic Aerospace, Uruguay reúne condiciones favorables para desarrollar parte de esa nueva cadena de valor. La empresa comenzó sus operaciones locales con una planta de aproximadamente 400 metros cuadrados en Zonamerica, destinada a la manufactura de hardware espacial, además de oficinas y depósitos.
La ampliación supone ahora un salto en las capacidades disponibles y permite realizar en el país etapas adicionales de fabricación, ensamblaje y pruebas.
La apuesta se suma a la presencia de otras empresas internacionales vinculadas al sector espacial. Entre ellas se encuentra Satellogic, instalada en Zonamerica desde 2015, donde desarrolla actividades de manufactura, ensamblado, integración y testeo de satélites.
La presencia de estas compañías abre una oportunidad para que Uruguay no se limite a ofrecer servicios tecnológicos, sino que pueda incorporarse a cadenas internacionales de producción de mayor complejidad.
Durante la inauguración, Orsi destacó el avance del país en actividades vinculadas con la fabricación y los ensayos de tecnología espacial y planteó como desafío continuar ampliando esas capacidades.
Cardona, por su parte, definió la puesta en funcionamiento de la nueva infraestructura como un paso relevante para la política espacial uruguaya. La ministra señaló el potencial de este tipo de inversiones para generar empleo, innovación y desarrollo productivo, además de incorporar componentes y conocimiento nacional.
La jerarca también destacó que las nuevas capacidades se apoyan en una trayectoria previa del país en áreas como telecomunicaciones, infraestructura, energía y formación académica. En paralelo, Uruguay trabaja en un marco regulatorio específico para el sector espacial.
Desde Uruguay XXI, la expansión de empresas de este perfil es observada como una oportunidad para incorporar al país a nuevas cadenas globales de valor. Alejandro Ferrari, gerente de Inversiones y Postinversión del organismo, destacó la necesidad de continuar avanzando en regulación, financiamiento para la ciencia y condiciones que permitan escalar el ecosistema tecnológico.
Una industria que mira al mercado global
La expansión de Epic Aerospace se produce en un contexto de crecimiento del sector tecnológico uruguayo y de fuerte orientación hacia el exterior.
En 2024, las ventas al resto del mundo del sector TIC alcanzaron los US$ 2.323 millones y representaron el 63% de su facturación. Además, el 76% de las empresas del sector declaró tener ventas a clientes internacionales.
La incorporación de proyectos vinculados con tecnología espacial agrega un nuevo componente a esa economía exportadora y de servicios basados en conocimiento.
Para Epic Aerospace, el objetivo va más allá de instalar una planta en Uruguay. La compañía busca utilizar al país como parte de una cadena internacional capaz de diseñar, fabricar, integrar, probar y operar tecnología destinada al espacio.
En una industria que comienza a abrirse a nuevos actores, la apuesta es que Uruguay pueda ocupar un lugar en una de las próximas fronteras de la innovación tecnológica: el transporte y la infraestructura para operar en el espacio.