Foto; archivo Intendencia de Canelones
En un horizonte de 20 años sobre 238 hectáreas en la Costa de Oro, apunta a crear una nueva centralidad urbana en Canelones bajo el concepto de “ciudad del futuro”.
Kopel Sánchez y el Estudio Luis E. Lecueder se asociaron para desarrollar uno de los proyectos urbanísticos más ambiciosos previstos en Uruguay en los últimos años. Se trata de “El Águila”, un emprendimiento de usos mixtos que se levantará en un predio de 238 hectáreas en Atlántida y que podría alcanzar una inversión total estimada en US$ 500 millones en un plazo de dos décadas.
Según informó Forbes Uruguay y confirmó Metropolitano.uy, la iniciativa se encuentra en etapa inicial y es impulsada por un fondo inversor compuesto en un 95% por capitales uruguayos.
Una nueva centralidad para el área metropolitana
El terreno se ubica en una zona estratégica sobre la ruta Interbalnearia, entre el Fortín de Santa Rosa y la conexión hacia la costa. Del total adquirido, 90 hectáreas están al sur de la ruta —en dirección al mar— y 148 al norte.
En diálogo con Forbes Uruguay, Sebastián Sánchez explicó que el objetivo es crear una nueva centralidad dentro del área metropolitana de Montevideo. “Hablamos de una zona de una escala que no existe hoy dentro del área metropolitana: bien ubicada, bien conectada y con una superficie que permite pensar con mucha libertad”, señaló.
A diferencia de otros desarrollos que buscan atraer población desde cero, el proyecto parte de una zona con densidad consolidada: Atlántida, Villa Argentina, Salinas y Parque del Plata ya concentran residentes que, en muchos casos, se trasladan diariamente a Montevideo.
Usos mixtos y flexibilidad como eje
“El Águila” se concibe como un desarrollo urbanístico de usos mixtos, un modelo aún poco frecuente en Uruguay. La propuesta contempla la posible convivencia de vivienda permanente y de veraneo, comercio, hotelería, oficinas, espacios de innovación y áreas de esparcimiento.
No obstante, uno de los diferenciales clave es la flexibilidad del plan maestro. Según explicó Sánchez a Forbes Uruguay, el proyecto no parte de un programa rígido: la intención es que pueda adaptarse a los cambios tecnológicos, sociales y laborales que se produzcan en los próximos años.
“Antes, la incertidumbre se veía como algo negativo. Hoy, en el mundo del desarrollo urbano, la incertidumbre se transformó en flexibilidad”, afirmó el empresario en la entrevista.
La propuesta apunta a integrarse plenamente a la trama urbana existente, descartando el modelo de barrio privado o enclave cerrado. Se proyecta una trama abierta, con fuerte énfasis en espacios públicos, experiencia comercial a cielo abierto y preservación del entorno natural, incluyendo desniveles con vistas al mar y áreas verdes bajo criterios de sustentabilidad.
“El objetivo de El Águila es generar ciudad. No es solo un barrio, no es solo un área empresarial ni un desarrollo inmobiliario puntual. Es todo eso junto”, resumió Sánchez a Forbes Uruguay.
Inversión y plazos
La compra del terreno implicó una inversión de entre US$ 20 millones y US$ 26 millones. Sumando la infraestructura prevista para la primera etapa, la inversión inicial rondará los US$ 50 millones. A futuro, la inversión total en tierra podría alcanzar los US$ 100 millones, mientras que el desarrollo completo, en un horizonte de 20 años, podría llegar a los US$ 500 millones.
El proyecto aspira a ser declarado de interés nacional, lo que implica la participación de la Intendencia de Canelones y de distintos ministerios, entre ellos Economía, Vivienda, Ambiente y Transporte. El proceso de obtención de permisos podría extenderse aproximadamente un año y medio. De cumplirse los plazos previstos, las primeras etapas de especialización de tierras y desarrollos inmobiliarios podrían comenzar en un plazo cercano a los dos años.
Impacto regional
Por su magnitud, generación de empleo e impacto territorial, “El Águila” se perfila como uno de los desarrollos inmobiliarios más relevantes proyectados en Uruguay.
En palabras de Sánchez a Forbes Uruguay, se trata de una oportunidad para residentes de la zona, para quienes evalúan mudarse desde Montevideo y para empresas que buscan instalarse cerca de donde vive la gente. “Es un proyecto pensado para el largo plazo, para acompañar cómo va a cambiar la forma de vivir, trabajar y relacionarse”, concluyó.